viernes, 8 de enero de 2016

El Donald lleva el caos a Burlington, Vermont



Donald Trump (R) visitó ayer Burlington, Vermont, la ciudad de la que Bernie Sanders (D) fue alcalde hace tres décadas. Pero oficialmente no lo hizo solo para demostrar que cuenta con miles de seguidores en el territorio del candidato populista del otro partido, sino porque quiere ganar la elección primaria republicana del estado de la montaña verde el 1 de marzo.


"¡Estamos en Vermont! ¡El aire es muy limpio y agradable!," dijo Trump cuando tomó el micrófono. "Hay como 20,000 personas ahí fuera. No podemos hacerlas entrar aquí," exageró el súper magnate.


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(Foto: @TRUMP_WORLD)


(Foto: @JDiamond1)

En realidad unas 2,000 personas hicieron cola desde tres horas antes para entrar en el histórico Flynn Center, que solo tiene capacidad para 1,400. La campaña de Trump practicó un pequeño test de lealtad a las puertas del recinto para asegurarse de que entraban solo los trumpistas de verdad. Pero se le colaron varios anti-trumpistas que interrumpieron el discurso del candidato. "Echad a los manifestantes fuera al frío y confiscad sus abrigos," pidió Trump en una ocasión a los responsables de seguridad.


Los que se quedaron fuera estaban a pocos metros de 
un numeroso grupo de manifestantes congregado en el City Hall Park al otro lado de la calle, que en esta ciudad socialista que se hace llamar la "República Popular de Burlington" fue más ruidoso que en otras. "¡Elijamos a Bernie, gravemos a Trump!," gritaban. Un bonito espectáculo de colisión entre el socialismo de ciudad pequeña y el capitalismo de rascacielo y televisión.


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(Foto: @bendangl)

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(Foto: @grossG2V)

"Cuando dijimos que íbamos a venir aquí, muchas personas nos preguntaron porqué," dijo Trump. Otros candidatos republicanos, dijo, "tienen miedo de venir aquí porque tiene fama de ser un poquitín liberal."


El público de Trump abucheó las tendencias izquierdistas de Burlington.


"Pensaba que sería una tarde agradable y suave. Que tendríamos 500 o 600 personas. Que nos sentaríamos alrededor de una chimenea y hablaríamos y nos divertiríamos un poco,"
dijo Trump.


Pero de reunión alrededor de una chimenea nada. A partir de la media hora de un discurso que duró unos 70 minutos, el candidato fue interrumpido varias veces por las fuerzas de la resistencia socialista berniana-burlingtoniana. "¡Que te jodan Trump!," gritaba un manifestante mientras era expulsado del patio de butacas. 

"¡Echadlos a todos!," gritaba un enrojecido Trump pasándoselo bomba. "¿No es excitante?"


"Oh, me encantaría enfrentarme a Bernie" en las elecciones generales, provocó Trump en Bernielandia. "Eso sería un sueño hecho realidad."


El Donald hizo una entusiasta defensa de la posesión de armas, que en Vermont es bastante libre a pesar de la fama progre e intervencionista del estado. "Me desharé de todas las zonas de prohibición de armas en las escuelas. Y en las bases militares, lo firmaré en mi primer día en el cargo. No habrá más zonas de prohibición de armas."


"Vamos a recuperar la cordura en este país. Vamos a recuperar la fortaleza en este país. Vamos a recuperar la inteligencia y vamos a volver al sentido común. ¡Vamos a hacer América grande otra vez!," prometió al final del mitin.

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